1 capitulo – tranquilidad.
Estaba sentada en una roca cerca del agua de ese pequeño riachuelo asiendo un dibujo - bien rarito la verdad .
el psicólogo Stewart me avía recomendado – obligado - dibujar para expresar mis … ¿emociones? ; No, eso no… bueno… algo asi.
Si, psicólogo. El peor error de mi no tan larga vida fue contarle a Alexandra, mis “visiones”.
Alexandra. Una de mis trillizas. Si, somos tres, Alexandra, Alexia, y yo, Alexis. Tres chicas igualitas físicamente pero mentalmente, todo lo contrario.
Al terminar mi “obra de arte” la observe detenidamente. Estábamos Alexandra, Alexia y yo en la playa. Eran unas muñecas todas deformadas con ojos saltones y de diferentes tamaños, de piel anaranjada con un toque amarillento – como no tenia color carne combine anaranjado con amarillo, resultado: un desastre.
-me quedo medio rarito – dije haciendo una mueca.
-pues de que te quedo rarito. Si, te quedo rarito. – me dijo Alexia apareciendo por atrás mío.
-nadie te pregunto – dije sacándole la lengua.
-vale, vale. – Dijo riendo - ¿Qué haces aquí?
-A pues si quieres me corres – le dije asiendo un puchero.
-digo, que yo sepa Alexandra no te deja estar aquí.- dijo asiendo caso omiso a mi comentario.
Alexandra. Una loca sobreprotectora diría yo. Mi loca hermana sobreprotectora.
-solamente quería un tiempo para mi solita. Bueno, ¿vámonos no? Que si no la loquita de Alexandra nos come vivas. – dije poniendo cara de horror.
Las dos nos empezamos a reír y nos fuimos corriendo a casa.
-¡¡Hola Loca!! – le grite a Alexandra cuando la vi sentada en el sillón de cuero negro de la casa
-Hola Alexis, ven, siéntense, les necesito decir algo. – dijo señalando el otro sillón para una persona. Pero, ¡¡Era para una!! Las dos nos tratamos de sentar pero quedamos echas un ocho, nos empezamos a reír a carcajadas– Una que se siente aquí con migo. – dijo Alexandra impaciente.
-vale vale. – dijo Alexia y se sentó junto a ella.
-pues, verán, hoy fui a habar con el doctor Damen… -comenzó Ale.
-¡¡El Doctor Caramelo!! – dijimos Alexia y yo a coro, lo llamábamos así porque cada vez que iba nos daba un jarra llena de caramelos a mí y Alexia.
-he… Si, el Doc. Carmelo. Bien, pues estuvimos hablando un rato y me dijo que tal vez sería mejor la idea de un cambio de aires, ya saben, a un lugar más tranquilo, por la enfermedad de Alexis.
Si, enfermedad, y no, no es lo de las visiones. Este es otro tema.
Cuando tenía cinco años me empezaron a dar convulsiones, vómitos, perdida temporales de memoria, hasta ataques cardiacos, Y no han parado desde entonces, claro ,se hacen menos frecuentes.
Es uno de los tantos enigmas médicos.
Por eso es que mi hermana es tan sobre protectora con migo. Ella es como una madre para nosotras desde que perdimos a nuestros padres.
Todos decían: es una adulta de 30 años, en el cuerpo de una de 16.
-¿¿¡¡Qué!!?? – Dijimos las dos a coro. – ¡¡No!! Este lugar de verdad me gusta y me e encariñado mucho con el, ¿Qué va a pasar con el médico de Alexis? , ¿Qué va a pasar con nuestras amigas?, ¿Qué va a pasar con…?- bombardeaba de preguntas Alexia a Alexandra.
-pues con el médico, a donde vamos a ir hay buenos Hospitales y respecto a nuestras amigas, aremos nuevas. – dijo Alexandra muy positiva.
-por mí no hay problema.- dijo con ánimos. Y era verdad, me encantaría conocer lugares nuevos e irnos de una vez de aquí. No es que no me guste Japón pero… me cansa estar en el mismo lugar por mucho tiempo.
-¡¡Perfecto!! , pues, nos vamos en un mes.
-¡¡Qué!! – gritamos Alexia y yo.
UN MES DESPUES…
Y aquí estábamos, en un pequeño pueblo de Alaska
-¿Y….? ¿Qué les parece el la casa, les gusta? – Nos pregunto Alexandra.
-¡¡Sí!! – gritamos las dos a coro al ver una majestuosa casa… que digo casa, Mansión en frente de nosotras.
-Me alegro de que les guste hermanitas. – dijo Alexandra abrazándonos.
Cuando termino nuestro pequeño “Abrazó Familiar” entramos las tres corriendo a nuestro nuevo hogar.
-Pero, ¿Por qué hay cosas adentro? – pregunte al entrar a la casa/mansión.
-Ho… si, ese pequeño detalle se me olvido, esta casa es de un viejo amigo de nuestros… padres. Al parecer el no se había enterado de su muerte y bueno, nos llamo creyendo que hablaría con ellos y… le conté nuestra situación y dijo que nos podíamos mudar con el. – dijo mientras depositaba las maletas en el piso. – el vive con su esposa y su hijo pero que los amigos de este siempre están aquí.
-¿siempre? – pregunto alexia impresionada.
-si.- dijo Alexandra asiendo una mueca, al parecer no le agradaba mucho la idea de pasearse por una casa llena de chicos y tenía razón. ¿Qué pasa si uno de esos se mete en nuestros cuatros agarran nuestra ropa y empiezan a hacer cualquier babosada con ella?
Y creo que mis hermanas también pensaron lo mismo ya que hicieron una mueca igual a la mía.
-bueno, creo que no nos queda más que esperar a que lleguen, ¿les había dicho que se fueron de viaj…? – empezó a decir Alexandra pero de ahí en adelante no Oí nada mas, ya que tuve en una de mis visiones.
-----visión-----
Estábamos yo, Alexia y Alexandra sentadas en la sala de la mansión donde nos estábamos “hospedando”.
-no tienes nada que agradecer Alexandra, para nosotros es un honor tenerte en esta casa junto con tus hermanas - dijo un señor de alrededor de 40 años.
-muchas gracias seño… - decía Alexandra, pero fue interrumpida por la llegada de unos chicos que no llevaban camisa, lo que nos había dejado embobadas a las tres pero en especial a Alexandra que se quedo mirando a un chico de tez bronceada, cabello desordenado pero sin dejar atrás un toque sensual, y ojos negros como el carbon.
-hola – saludo el soñor que estaba hablando con Alexandra ase un momento. – Hijo ellas son Alexandra, Alexia y Alexis. –Dijo él señalándonos a cada una.- chicas, el es mi hijo Sebastián, y ellos son sus amigos.- dijo señalando al chico con el que Alexandra se había quedado embobada.
-Un placer conocerte- dijo Alexandra a Sebastián haciendo caso omiso a los chicos que estaban con el.
-Aja- dijo el indiferente sin siquiera mirarla.
Ante este acto de indiferencia, a Alexandra casi que le salía humito por las orejas.
-----fin de visión----
-¿Alexis? – decía Alexandra mientras tronaba los dedos enfrente mío para que reaccionara.
-he...si...he... ¿qué decías? – no le iba a mencionar que tuve otra visión ya que me llevaría otra vez con el loquero.
-¿Qué si vas a subir a ver tu habitación? Alexia no me dejo terminar la oración y ya estaba gritando en de felicidad al ver la suya – dijo con una sonrisa divertida.
-si , ya voy -dije subiendo las escaleras y encontrándome con un pasillo con muchas habitaciones. Estuve buscando un segundo hasta que vi una puerta que tenia escrito ALEXIS en letras de... ¿papel mache?... bueno un material hay de los que usan en los programas que ve Alexandra de manualidades
al entrar lo único que pude decir, o más bien gritar fue.
-¡¡Que guay!! – dije dando saltitos.
La habitación era de un tono blanco y la cama con una cubierta de colores, una televisión frente a ella y un closet bien grande, una mesita de noche al lado de la cama y un escritorio frente a una ventana que daba vista a un jardín lleno de flores y vegetación.
-¿verdad que están súper lindas las habitaciones?- pregunto Alexia desde el marco de la puerta con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡¡sí!!- dije maravillada.
El resto del día lo pasamos hablando de lo fantástica que es la casa y que al día siguiente visitaríamos el hospital para ver quién me puede atender hay.
También Alexandra me dijo, o más bien me repitió – ya que lo había dicho Cuando yo tuve mi visión- que Peter y Elizabeth – los dueños de esta casa – estaban de viaje en su aniversario de bodas y que su hijo junto con sus amigos estaban en una excursión por el campo y que regresaban el mismo día que ellos.
Después de toda esa sopa de información me fui a dormir.
De la nada me vino a la mente lo que Alexandra nos dijo:
<<... Bien, pues estuvimos hablando un rato y me dijo que tal vez sería mejor la idea de un cambio de aires, ya saben, a un lugar más tranquilo, por la enfermedad de Alexis...>>
Más tranquilo
Tenia una extraña sensación de que aquí podríamos encontrar de todo… de todo menos tranquilidad.
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